Oración al Señor de la Salud

Oración al Señor de la salud por los enfermos

A continuación vamos a compartir una hermosa oración al Señor de la salud que les será de gran utilidad en esos momentos que necesitan pedir por salud y bienestar. Obviamente esta oración de la salud es muy efectiva, pero ustedes debe ser complementada con una buena alimentación, chequeos médicos y profesionales especializados.

Oración al Señor de la Salud

Pedir por salud

Las oraciones para pedir por salud tienen como objetivo acompañar a aquellas personas que están padeciendo alguna enfermedad (grave o leve). Tengan en cuenta que a través de estos textos los enfermos podrán conectarse con la fe, refugiarse en la palabra de Dios y, de esa forma, renovar sus energías para darle pelea a la enfermedad y sanar. Además, pueden ser utilizadas para pedir por la salud de alguien o para agradecer por el bienestar que disfrutan sus familiares y amigos.

En paz me acostaré y al mismo tiempo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces habitar seguro. Salmo 4:8

Por otro lado, les recomendamos que antes de leer cualquiera oración al Señor de la salud recen dos Padre Nuestro, una Ave María y, al finalizar, dos Ave María y un Padre Nuestro.

Oración al señor de las maravillas para la salud

Querido Señor de las Maravillas, tú que puedes darle vida a grandes milagros, tú que vuelves posible lo que para el hombre es imposible, a ti te pido ayuda.

Acudo a ti por salud, por bienestar. Necesito que sanes mi cuerpo y mi alma. Necesito de tu ayuda para seguir disfrutando de mi familia y de mis amigos. Señor de las Maravillas a ti me entrego y en ti confío. Juntos le daremos pelea a esta enfermedad.

Sé que aun tengo mucho amor por dar y por recibir, sé que mi vida todavía está llena de sorpresas y quiero vivirlas. En ti confío Señor de las Maravillas.

Amén.

Oración a Dios por la salud

Dios en ti confiare en todo momento y en todo lugar, con salud y con enfermedad tu siempre serás mi sostén. Padre, a ti que das amor, paz, fortaleza y bondad, te doy las gracias por mi salud.

Pero también acudo a ti en momentos de miedo, incertidumbre. Nunca sabemos cuándo la enfermedad nos amenazará, pero sí sabemos que tu amor y bondad nunca nos faltará.

Padre Poderoso, fuente de salud y bienestar, te pido que tu luz llene mi vida y la de los que más necesitan. Bríndanos salud, amor y libertad.

Señor, tu que eres el dueño de nuestras vidas, sana a quienes sufren, dales la fuerza para sanar y disfrutar de tus bendiciones.

Amén.

Salmo para la salud

Por otro lado, nos gustaría que, además de disponer de la oración al Señor de la salud, tengan unos fragmentos de dos salmos para la salud que pueden ser un buen complemento a las oraciones iniciales. Lean estos textos, reflexionen con ellos y busquen el apoyo del Señor a través de la oración.

Salmo 41: Oración en la enfermedad y en la tristeza

Bienaventurado el que piensa en el desvalido; en el día de la angustia el Señor lo librará. El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida, y será llamado bienaventurado sobre la tierra; y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo; en su enfermedad, restaurarás su salud.

Yo dije: Señor, ten piedad de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado (…)

Oración al Señor de la Salud

Salmo 6: Oración pidiendo misericordia en la prueba

Ten piedad de mi Señor, pues estoy enfermo, sáname, Señor, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy angustiada (…)

Oración al Señor de la Salud

Oración al Ángel de la salud

Por último, compartimos una imagen del Arcángel San Rafael, el arcángel responsable de las curaciones. A él se lo suele representar como un peregrino con un bastón y pescados en sus manos. Esta figura es muy importante ya que es el ángel (un ángel del Señor) al que se hace referencia en este fragmento de la biblia en el cuál se comprueban sus poderes de sanación. Esperamos que con esta reflexión final, más la oración al Señor de la salud logren mejorar y vivir de forma plena.

Oración al Ángel de la salud

Juan 5:

(…) Jesús subió a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque que en hebreo se llama Betesda y que tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua; porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. 

Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo: ¿Quieres ser sano?

El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo.

Jesús le dijo: Levántate, toma tu camilla y anda.

Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar.