Salmo de Sanación

Salmo para los Enfermos Católicos

La salud es algo fundamental para la vida, de hecho es lo más valioso que tenemos.  Por esa razón nos preocupamos tanto cuando nosotros, un amigo o familiar se enferma y los médicos nos dan un pronóstico poco favorable. Sin embargo, hoy les voy a compartir un salmo de sanación que los ayudará a superar ese momento difícil con el apoyo de Dios.

Por ese motivo, no sigamos perdiendo el tiempo y vamos a ver esos salmos de sanación y liberación que tanto les servirán.

Salmo para los Enfermos Católicos

Salmo 23 para Enfermos

Lo primero que haremos será analizar y reflexionar sobre el salmo “El Señor es mi Pastor”. Este texto bíblico nos presenta el relato de un fiel que bajo la guía de Cristo logró superar los momentos complicados y ahora puede disfrutar de las cosas lindas de la vida.

Esta persona nos cuenta que durante un tiempo estuvo muy complicado de salud, que la muerte lo asecho, pero la bendición del Señor nunca lo abandonó. Es más, nos cuenta que, después de ese momento difícil, la Fe le abrió un camino que le permite disfrutar diariamente de este mundo bello en el que vivimos.

En consecuencia, considero que este salmo de sanación es ideal para acompañar a aquellos que recién han sido diagnosticados con una enfermedad grave o inesperada. Es un texto que les dará aliento, que los acompañará en el proceso y que (quizás lo más importante) nos indica que siempre hay esperanza en el camino del Señor.

Salmo 23 para Enfermos

El Señor es mi pastor

El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
Él restaura mi alma;
me guía por senderos de justicia
por amor de su nombre.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.

Salmo de Sanación 102

A continuación, leeremos una plegaria que tiene como protagonista a alguien que está sufriendo y le implora a Dios su ayuda y su compañía para superar este difícil momento. Este salmo es ideal para aquellos cristianos que dudan o que consideran que el Señor no está presente en su vida en estos últimos tiempos; algo que es claramente erróneo ya que Cristo siempre están atento a sus fieles seguidores. No importa los pecados que hayan cometido, siempre habrá posibilidades de que el Señor nos perdone.

Sin embargo, considero que es un texto que vale la pena compartir debido a que, ante una situación crítica como puede ser una enfermedad grave, uno comienza a duda de todo y siempre es bueno reforzar nuestra fe orando.

Oración de un afligido

Señor, escucha mi oración,
y llegue a ti mi clamor.
No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia;
inclina hacia mí tu oído;
el día en que te invoco, respóndeme pronto.
Porque mis días han sido consumidos en humo,
y como brasero han sido quemados mis huesos.
Mi corazón ha sido herido como la hierba y se ha secado,
y hasta me olvido de comer mi pan.
A causa de la intensidad de mi gemido
mis huesos se pegan a la piel.
Me parezco al pelícano del desierto;
como el búho de las soledades he llegado a ser.
No puedo dormir;
soy cual pájaro solitario sobre un tejado.Salmo de Sanación 102

Mis enemigos me han afrentado todo el día;
los que me escarnecen han usado mi nombre como maldición.
Porque cenizas he comido por pan,
y con lágrimas he mezclado mi bebida,
a causa de tu indignación y de tu enojo;
pues tú me has levantado y me has rechazado.
Mis días son como sombra que se alarga;
y yo me seco como la hierba.

Señor, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor. No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina hacia mí tu oído…

Mas tú, Señor, permaneces para siempre,
y tu nombre por todas las generaciones.
Tú te levantarás y tendrás compasión de Sión,
porque es tiempo de apiadarse de ella,
pues ha llegado la hora.
Ciertamente tus siervos se deleitan en sus piedras,
y se apiadan de su polvo.
Las naciones temerán el nombre del Señor,
y todos los reyes de la tierra, tu gloria.
Porque el Señor ha edificado a Sión,
y se ha manifestado en su gloria.
Ha considerado la oración de los menesterosos,
y no ha despreciado su plegaria.

Salmo de Sanación 102

Salmo de Sanación 41

Por otro lado, encontramos el salmo 41 encontramos una situación muy diferente. Aquí quien nos cuenta la historia es una persona que está sufriendo un problema de salud y no tiene alguien al lado que lo acompañe. Por el contrario, esta viviendo una situación difícil porque está rodeado de personas que no lo valora, que solo se burlan de él y no desean su sanación.

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Sin embargo, esta persona no se da por vencida y sigue luchando, dando batalla para mejorarse y volver a sentirse pleno; pero lo más importante es que, además de su fortaleza mental, le pide a Dios que esté presente, que lo ayude a dar esta pelea que seguramente logrará ganar.Salmo de Sanación 41

Salmo 41: Oración en la enfermedad y en la tristeza

Yo dije: Señor, ten piedad de mí;
sana mi alma, porque contra ti he pecado.
Mis enemigos hablan mal contra mí, diciendo:
¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?
Y si alguno viene a verme, habla falsedades;
su corazón recoge iniquidad para sí;
cuando sale fuera, lo publica.
Todos los que me odian murmuran a una contra mí;
traman hacerme daño, diciendo:
Una cosa del demonio ha sido derramada sobre él,
así que cuando se acueste, no volverá a levantarse.
Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba,
el que de mi pan comía,
contra mí ha levantado su calcañar.

Pero tú, Señor, ten piedad de mí y levántame,
para que yo les pague como se merecen.
Por esto sé que conmigo te complaces,
porque mi enemigo no canta victoria sobre mí.
En cuanto a mí, me mantienes en mi integridad,
y me afirmas en tu presencia para siempre.

Amén y amén.